Los gastos causados al comienzo del curso escolar son gastos ordinarios y como tales están incluidos en la pensión por alimentos.

Cuestión distinta es que los progenitores hayan acordado que sea un concepto a abonar por mitades o en una proporción diferente; pero en este artículo, abordamos la naturaleza de tales gastos en caso de no haber pacto al respecto.

El Tribunal Supremo se pronunció el pasado mes de septiembre de 2017 en la misma línea que viene haciéndolo desde la sentencia 579/2014 de 15 de octubre que sentó doctrina. La idea principal sobre la que se asienta esta cuestión es que los gastos causados al comienzo del curso escolar de cada año son gastos ordinarios en cuanto que son gastos necesarios para la educación de los hijos, y por lo tanto, están incluidos en el concepto legal de alimentos. Son gastos periódicos puesto que se producen de manera regular anualmente. Hay que desterrar la idea de que los gastos periódicos son solo los mensuales. Los gastos causados al comienzo del curso escolar son previsibles, por lo que deben ser tenidos en cuenta a la hora de fijar la pensión alimenticia; es decir, la cantidad con la que mensualmente el progenitor no custodio debe contribuir.

En definitiva, la solución pasa porque cuando calculemos la pensión por alimentos habremos de tener en cuenta el concepto de gastos soportados al inicio del curso escolar y prorratearlo para incluirlo en el pago mensual.

Ejemplo: si al inicio del curso escolar soportamos un gasto de 240 euros de media, habrá que añadir 20 euros mensuales al montante de la pensión por alimentos que hayamos estimado previamente. Igualmente habrá que especificar en el pacto de relaciones familiares (convenio regulador) que dicho concepto se encuentra dentro del pago que hace mes a mes el progenitor no custodio para evitar pleitos futuros.